Todavía no hay reglas en Colombia para uso medicinal de la marihuana

Todavía no hay reglas en Colombia para uso medicinal de la marihuana

IMG_2052.JPG
Comparte lo bueno

Más de 400 pacientes con cáncer, sida y epilepsia mejoraron al usar productos a base de cannabis.

Por: FELIPE MOTOA FRANCO

NAVEGA ENTRE ARTÍCULOS

Todavía no hay reglas en Colombia para uso medicinal de la marihuana

Más de 400 pacientes con cáncer, sida y epilepsia mejoraron al usar productos a base de cannabis.

Por: FELIPE MOTOA FRANCO


Foto por: Mauricio Moreno / EL TIEMPO

En Ganja Farm usan diversos instrumentos técnicos para el cultivo. La producción es natural y orgánica.

Juanita, cuyo apellido se omite por petición de su padre (Diego, quien teme que por falta de reglamentación en la medicina cannábica alguien pueda señalarlo), cumplió cuatro años y sufre epilepsia desde los tres meses.

Hasta agosto del 2014 le suministraron medicamentos tradicionales, sin mejorías. Hasta que un amigo le contó a Diego que en Estados Unidos hay casos científicamente demostrados de mejoría, a partir del consumo de medicinas cannábicas. Ese amigo destiló la planta, con base en documentos, y le entregó un aceite. Se lo dieron a Juanita y en tres meses: “La mejoría fue del 80 por ciento. Luego busqué por internet y encontré a Ganja Farm (laboratorio que produce medicinas a partir del cannabis o marihuana) y a otros que producen este tipo de medicamentos. Les compré y hoy, ocho meses después, la niña pasó de sufrir hasta 200 convulsiones por día, a tener entre cero y dos por día”, revela Diego.

En estos meses mejoró lo que no avanzó en tres años”. Tanto sanó, que las afectaciones neuronales –que le impedían mirar a las personas, moverse y hasta sonreír– van en evolución y ya sus padres conocen la risa de su niña. Los médicos que la habían tratado la acompañaron en el proceso y con el progreso, se han ido retirando las anteriores medicinas.

Pero la historia no es color de rosa, agrega Diego, porque en Colombia no hay una reglamentación, lo que deja a los productores en un limbo jurídico.

Aunque no es ilegal tener hasta 20 plantas para producción médica o científica, no hay normas que aclaren cómo comerciar o qué no se puede hacer”, expresa Francisco Sánchez, socio de Ganja Farm.

Al respecto, “la producción, exportación, importación, comercio y uso de estupefacientes, lo mismo que el cultivo de plantas de las cuales estos se produzcan, se limitará a los fines médicos y científicos, conforme la reglamentación que expida el Ministerio de Salud. Se define como plantación veinte plantas”, señala el artículo 3 de la Ley 30 de 1986. Sin embargo, 29 años después esa reglamentación no existe. (Lea: Habla el médico que es pionero en marihuana medicinal en EE. UU.)

En 2014 el senador Juan Manuel Galán (Partido Liberal) presentó un proyecto de ley en el Congreso, para reglamentar la elaboración de estos productos. En diciembre se realizó el segundo debate sobre el tema, de cuatro necesarios para la aprobación. Hoy, los pacientes, productores y médicos que usan esta alternativa, siguen a la espera de los debates restantes.

En entrevista de meses anteriores con EL TIEMPO, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, se mostró favorable a legalizar la marihuana con fines terapéuticos: “Se deben definir lineamientos generales de regulación y necesidad de registro sanitario, según el producto. Debe especificar si se está regulando el uso de la planta natural o los preparados con síntesis a partir de la planta”.

Tratamientos

En Bogotá, Paola Pineda, médica que ha investigado el tema, recomienda desde hace 5 años el uso de medicamentos cannábicos. “Tengo más de 400 pacientes con cáncer, sida, epilepsia y otras enfermedades, que han mejorado su calidad de vida usando estos productos (jarabes, cremas, aceites, entre otros)”.

Gracias a estos, los efectos adversos de las terapias que afrontan (como radio y quimioterapia), les genera apetito y mejor sueño, por mencionar solo unos, explica la profesional, que a partir de su experiencia documentada, confirma los beneficios para la salud. (Lea: ‘Brecha legislativa no aporta a investigación científica en Colombia’)

“Mi deber ético es ayudarles a mejorar su calidad de vida. La mayoría no puede esperar una reglamentación, porque quizás para entonces, ya no estén con vida”, advierte. Además, aclara que la prescripción de cada dosis funciona igual que con los medicamentos comunes.

En Ganja Farm, por ejemplo, registran los pacientes y solo venden con la fórmula médica.

El laboratorio

En el centro de Bogotá hay un cuarto en el que se percibe la temperatura del Caribe. Luz radiante, calor, viento. Es el laboratorio de Ganja Farm.

Por fuera, bien podría confundirse con la entrada a una tienda de barrio, de esas que ponen una reja en la puerta, por si acaso. Pero una vez se asoma la cabeza, se ve un escritorio, un estante con medicamentos y dos tubos extractores sobre las paredes blancas. Atiende Francisco Sánchez, un moreno de cuerpo enjuto que en compañía de tres personas creó el laboratorio. “La anécdota, cuando fuimos a registrar la empresa en Cámara de Comercio, fue curiosa. Estaban sorprendidos con nuestro objeto: producir medicinas a partir del cultivo de cannabis”.

Al ingresar, se entiende para qué son los extractores, que provienen de un salón posterior, al cual se accede traspasando dos cortinas de plástico. Pero antes hay que hablar con Denis Contri, un italiano que no abandona su acento y que explica lo atinente a la producción. Es socio.

La resina de la planta cannabis se extrae de la flor para crear aceites. Con estos se producen medicinas, útiles para tratar hasta 600 enfermedades documentadas.

“Importamos las semillas desde el Banco Certificado de Semillas para Uso Medicinal, en Europa”, ilustra. Denis vivió en Ámsterdam (Holanda) y allí estudió una técnica en manejo del cultivo de marihuana, del Cannabis College, donde el conocimiento y procesamiento del cannabis lleva décadas. Ahora, el italiano extrae las resinas de la flor, para convertirlas en aceites que se mezclan para elaborar medicinas.

Hay que embutirse en un mameluco blanco para entrar al laboratorio. “Se usa este color porque las bacterias no se le pegan. Cuidamos mucho el cultivo”, comenta Pilar Sánchez, otra socia.

Tras pasar las cortinas, se topa con un mesón, una nevera y estantes con instrumentos: básculas, tubos al vacío, termómetros y demás. “Con la Máquina Supercrítica de Extracción de CO2, se rasga la planta, a partir del frío, y así se extrae la resina de la planta”, indican.

A un costado aparece el cultivo. Al ingresar se ven 19 materas con igual número de plantas verdes, los cannabis, que no superan los 40 centímetros en el mes que tienen de vida. Cuando ajusten cuatro, medirán unos 80 centímetros.

Tres bombillas cilíndricas cumplen la función del sol, 16 horas al día. A lado y lado, ventiladores simulan la función del viento. La pared luce recubierta de thermolon, un aislante térmico, plateado, para mantener las condiciones ambientales. (Lea: Cómo se administra la marihuana medicinal)

“Es como si estuvieran en Cartagena, tienen óptimas condiciones para crecer”, describen. Medidores de calor y humedad, interruptores y dos extractores –los que van hacia el exterior– complementan el espacio, donde se siente el calor caribeño.

Yeny Jiménez, cuarta socia, padece artritis y recuperó la movilidad gracias a una pomada cannábica artesanal. La madre de Francisco murió de cáncer y nunca pudo ayudarla con el dolor. Mientras que el padre de Denis falleció en Italia, también de cáncer y dolores terribles, sin que los médicos hallaran una forma de menguar el sufrimiento. La suma de estas experiencias inspiró la creación de Ganja Farm.

FELIPE MOTOA FRANCO

REDACTOR DE EL TIEMPO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Copyright © 2018 Grow Shop colombia. Powered by WordPress.